PASAJE DE MADRID
Un peligro. Una advertencia. Existe el riesgo de diluirse en unos pensamientos que no significan nada. O significan, sólo, vulgaridad. El riesgo de terminar siendo un renegado que jamás encabezó un motín o desafió a un rufián. De convertirse en una de esas imágenes veladas que aparecen sorpresivamente en algunos retratos de familia -detrás de los que posan- cuyo origen se ignora. ¿La presencia inoportuna de un espíritu? ¿Un fantasma burlón que pena sus sarcasmos en un lugar sin gracia? ¿Los manes, los lares, los penates, de antiguas víctimas de los inquisidores?.
A base de organizarme la vida para que ella no me mate, estoy organizando la muerte de un funcionario desencantado cuyo credo comprende la asunción diaria de lo inevitable y la resignación ante el certero desprecio que le va a deparar mañana el futuro. Convienen los movimientos sigilosos, hacer como que no se está, saludar -únicamente- a los dioses y los desconocidos. Hasta que llegue un día -más tarde que nunca- en el que notes que ya no puedes más, en el que al fin te sientas hastiado de esa autocomplacencia que se clava dentro del pecho, de toda esa falta de ponderación que apalea las espaldas, de ese fanatismo que tanto dolor te causa en los huesos, de esa torpe arrogancia que fragmenta tu temperamento en balbuceos, pero... ¿y si para entonces te hubieras convertido ya: en el suelo de un bar repleto de colillas, en un botellón vacío tirado en un parterre, en una cagada de perro en la calle Zurbano, en un tarugo de pan hecho de algarroba, en una burda pintada sobre un escaparate, en una acera con el pavimento hecho cisco, en un Audi gris turbo diesel, en una entrada de más de cien euros para ir al Bernabeu, en ese tufo a orines que a nadie parece molestar, en el rencor y los complejos de un diputado, en un periodista de éxito entregado al más abyecto de los comadreos, en uno de los cientos de miles que lo escuchan cada noche, en el toro que están apuntillando junto al tendido nueve, en el gorila de la puerta de la discoteca, en uno de los que hacen cola para que los deje pasar, en uno de los petimetres que pasan sin hacer cola, en el menú de un restaurante de postín con faltas de ortografía, en la envidia que nos tienen todos los extranjeros, en la constante descalificación a los que juzgan, en una tortilla hecha sin huevo mezclada con mayonesa hecha sin huevo, en la respuesta agria a una pregunta cortés, en una hipoteca de treinta años para poseer un cubil entre lo inhóspito?.
Podría darse, ¡quién lo duda! esa metamorfosis. El conformismo, la resignación, el miedo a no tener cabida en los proyectos de felicidad que el futuro va trenzando en su andadura, el deseo -legítimo- de no querer sufrir reveses y decepciones, podrían inclinarme a que prefiriese continuar viviendo una vida que es toda ella un puro revés, una estéril decepción, permanentes y rotundos.
Pero no, eso no va a pasar. En este tipo de litigios -digamos, existenciales- no soy hombre que arroje fácilmente la toalla. Estoy seguro, además, de que por aquí, apenas si se prodigaría la añoranza. Todos andan refunfuñando, molestos, sumamente cabreados, con las obras del alcalde para hacer discurrir bajo tierra a la eme treinta. Una parte.
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PARA LEER: Camino de Perfección (PIO BAROJA)
PARA ESCUCHAR: Suburban Songbook (BOB EVANS)
21 comentarios
Hoy me ha gustado tu post, Bluff. No tengo la menor objeción de carácter piloso que hacerle. Ni de ningún otro.
Bueno, una pequeña. Más que objeción es un matiz. O una glosa.
La cuestión, si me fijo en tu primer párrafo, es que no es un “riesgo” de lo que hablas. No hay riesgo alguno. Más quisiéramos. Eso que dices es lo que ya hay. En todo caso podríamos hablar de lo contrario, de la esperanza de, mediante algún esfuerzo de lucidez, escapar a la certeza de que las cosas sigan siendo como ya son y como bien las describes.
O sea, y estoy hablando ya de tu segundo párrafo, que nada de ¿y si para entonces? Nada de eso. Con seguridad que ya desde mucho antes que entonces la cosa no tiene remedio – a menos que, heróicamente, hayas decidido ponérselo. - Otra vez es al revés. No temas que puede llegar a pasar que; advierte que pasó hace mucho, que desde el principio estaba pasando y seguirá pasando si no resuelves que deje de pasar.
Que no hay metamorfosis alguna, vaya, y hablo ya de tu tercer párrafo. La cosa está metamorfoseada ex ovo, - y lo digo en latín para darle, también yo hoy, un aspecto más hirsuto aún a este comentario híspido y nocturno – y, no me cansaré de repetirlo, no hay peligro alguno de que se degrade lo que nació ya degradado, hay, y es bueno saberlo, la esperanza de una metamorfosis de sentido contrario, que dé la vuelta al desaliento innegablemente actual y decida convertirlo en otra cosa. En qué, ya lo iremos viendo, lo importante es saber que se puede.
Un primer paso en la buena dirección que me permito aconsejarte: entre “apenas” y “si se prodigaría” no debe haber coma alguna.
(Esto último es para quitarle hierro a lo anterior y para darte ocasión de que me odies por motivos inmediatos y evidentes. No todo iba a ser metafísica.)
PARA LEER: Ruido de fondo (DON DELILLO)
PARA ESCUCHAR: Adagio en Mi bemol Mayor, D. 897, "Notturno" (FRANZ SCHUBERT)
O sea, que la parte principal del párrafo de la segunda parte obliga a la parte secundaria del tercer párrafo de la cuarta parte a que vanbrugh regrese del blog de pago de juan a este gratuito que deja de postre
¿qué te pasa con el blog de malherido, lansky?
Me pasa, d.m., que soy un romántico empedernido y eso me hace echar de menos siempre los buenos viejos tiempos, aunque estos sean tan sólo los de antesdeayer, el viejo malherido. Aparte de eso, detecto en juan una intención fuertemente comercial, una labor crítica muy medida y calculada en torno a ciertas editoriales y una falta de su antiguo descaro y frescura. Pero -viejo refrán marinero- "que cada palo aguante su vela"; él sabrá: a mi ya no me interesa ese malherido.
Puntualizándole a Vanbrugh
Como creo -espero- no haberme diluido aún en unos pensamientos que no signifiquen nada, a las circunstancias concurrentes en esta ciudad -que relaciono después- no las contemplo, por el momento, sino como meros factores de riesgo que podrían abocarme en un futuro a ese pensar inane.
Hablo luego del momento del éxodo, de un día en el que la gota va a haber colmado ya el vaso, y me cuestiono si antes de que llegue esa fecha no habré sucumbido ya a los imperativos que dimanan de todos esos despropósitos que relaciono, y decidiré, al final, permanecer aquí.
La metamorfosis de la que hablo no alude a la ciudad -considero su "status quo", al contrario que tú, del todo irreversible- sino a mi propia persona, ¡al menda lerenda!.
En cuanto a la coma; ya la he quitado, porque, efectivamente, estaba de más. Gracias.
Me ha hecho ilusión -para que lo voy a negar- que te haya gustado mi post, pero no creo que en los sucesivos pueda seguir manteniendo el mismo nivel de indignación. Avisado quedas. Bluff.
La metamorfosis de la que yo hablo, Clavadista, o más bien la que niego - porque creo que todas esas cosas en las que temes llegar a convertirte son ya nuestro presente real, del que podemos salvarnos mediante una metamorfosis inversa a la que tú conjuras - tampoco alude a la ciudad, o solo como metáfora o prolongación. Alude a ti - y a mi-. Te había entendido bien. Pero esta vez parece que el hirsuto he sido yo. A ver si te crees que eres el único que puede escribir bien espeso.
No me agradezcas lo de la coma. Desde que dejé Arquitectura, es lo único para lo que realmente sirvo.
No seas tan cruel, Vanbri, que yo hasta hoy mantengo viva la ilusión de no haberme convertido todavía en caca... claro ¡cómo antes vivía fuera!.
En cuanto lo de las correcciones ortográficas te encuentras en ese punto, cyberfriend, en el que la tradición está punto de transmutar en obligación. Un punto sumamente comprometido.
Un abrazote.
ja ja, bluff, te llevas la pimera risa del día con "la ilusión de no haberme convertido todavía en caca". y sí, vanbri, no seas tan duro contigo. aqui te dejo los "10 steps to love yourself" sacados de la web de una rubia con pinta de frígida y, contradictoriamente, feliz: (muaaac, estoy un poco pava y por eso pego esta mierda aquí. sorry, guys)
"1. Stop all criticism: Criticism never changes a thing. Refuse to criticize yourself.
2. Don't scare yourself: Stop terrorizing yourself with your thoughts.
3. Be gentle and kind and patient: Be gentle with yourself.
4. Be kind to your mind: Self-hatred is only hating your own thoughts. Don't hate yourself for having the thoughts. Gently change the thoughts.
5. Praise yourself: Criticism breaks the inner spirit.
6. Support yourself: Find ways to support yourself. 7. Be loving to your negatives: Acknowledge that you created them to fulfill a need.
8. Take care of your body: Learn about nutrition.
9. Mirror work: Look into your own eyes often.
10. LOVE YOURSELF - DO IT NOW! Don't wait until you get well or lose the weight, or get the new job, or find the new relationship. Begin NOW - do the best you can."
lansky, le romantique, también echo de menos aquellos días llenos de palabras chez malherido
Por razones que no se le escaparán a ninguno de mis lectores las enseñanzas de Jorge Bucay y Paulo Cohelo no son objeto de la devoción de Julian Bluff. Y traducidas al inglés, tampoco.
Ya puestos a tener fé, prefiero poner la mía en San Juan Crisóstomo o incluso, llegado el caso, en Scarlett Johanson; que me parecen, uno y otra, bastante más auténticos que los otros dos.
No vas por el buen camino "d.m." empieza uno haciéndoles caso a esas listas y termina comprando cinturones especiales para adelgazar en la teletienda. Cinturones llenos de electrodos.
O eso barrunto. Bluff.
titi, léeme bien, que estoy de coña... que os pedido perdón por poner "esta mierda aquí"
Don Julián Bluff: no se me ponga usted pomposo,; no le va a su personaje
Lansky,
No lo diras por el post de "Borges Superstar" que es pura pompa. Más cursi que una lombarda con cintas de cretona fucsia. Y dale que te pego, nada, que sigo en plan la Pompadour. Sorry. Hay días buenos y días.... menos buenos.
No, lo decía por tu manera de responder a d.m.
"Plain brittish"; sí señor.
d.m., querida, a pesar de esas cosas que digo a veces encontrarás poca gente que se quiera a si misma más que yo. Me sobran motivos, pero el mérito es que me querría igual aunque no tuviera ninguno. Mi amor propio es perfectamente desinteresado, gratuito y previo, y no me pido nada a cambio.
era muy temprano, tenía mucho sueño, anoche salí y estaba un poco sonada, se me ha ido la olla, me ha hecho gracia leer esas polladas, soy imbécil, lo que querais : no sé por qué lo he hecho. dejadlo ya, chicos, estaba de broma con lo de esta mañana. en serio, yo vomito cada vez que veo un libro de autoayuda.
vanbrugh, querido, si yo pensara que tú no te quieres lo suficiente, si pensara que tu ego necesita un cable o tú una sobredosis de cariño, créeme : no se me ocurriría (ni en broma) mandarte las gilipolleces que estampa una yanki en su web para espanto de cualquier neurona. eso me parecía a mí que estaba claro. en fin, no lo estaba.
besos desolados
por cierto, me alegro de lo de tu amor propio. el mío ha salido más cabroncillo
No te desoles (¿desoles? Qué raro me suena) tan facilmente, d.m. Ni a la yanki más cretina puede impedírsele que diga de vez en cuando cosas sensatas. Los consejos de marras no eran de los peores que he leído, de verdad. Lo peor de la autoayuda son sus divulgadores, ese nombre que le han puesto y el insufrible tono jubiloso-clerical con que profiere sus obviedades, pero no sé de nadie a quien le haya hecho daño. Y nunca he pensado que te lo tomaras en serio. Ea, no sufras.
No me extraña que tu amor propio sea cabroncete, si empiezas tú por decirle esas cosas. (Ricemos el rizo de la autoayuda: hay que querer más al propio amor propio)
Una ciudad muy sucia
Unos ciudadanos muy guarros
Un locutor de la televisión local de esa ciudad que va y lo suelta
Un candidato a alcalde del partido de la oposición que en lugar de poner de manifiesto la ineptitud del actual equipo de gobierno, y comprometerse en firme a adecentar la ciudad de salir elegido, se dedica a increpar al locutor de marras por haber criticado los hábitos de limpieza de la ciudadanía.
Un locutor que se la envaina, que, aún siendo consciente de su razón, se retracta de lo dicho y pide perdón por sus palabras.
Madrid (España). ¡Vaya tropa!. Y el pueblo, ahí, en pelota picada, porque nadie tiene cuajo suficiente para decirle que está desnudo (los madrileños). Bluff.
Es posible que los bares madrileños sean los más sucios (y ruidosos) del mundo. Remedando a los cyborgs de Balde Runner, "yo que he caminado sobre capas de varios centímetros de gambas..." Pero las calles más sucias del mundo no son madrileñas, ni siquiera españolas; están, lógicamente, en ese Tercer Mundo que tanto alaba el telemajadero zen. Allí se vive directamente en la inmundicia y es muy duro de ver, porque uno entiende de que no se trata de que fallen los servicios de limpieza, sino la mínima equidad social
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